martes, 8 de junio de 2010

JUAN JOSÉ ARREOLA: EL MAESTRO DE CEREMONIAS



De su vida



De origen humilde y "autodidacto"(como él mismo se nombraba), estudió sólo hasta el cuarto año de primaria, se vio obligado, desde muy joven, a ejercer los más variados oficios, desde vendedor ambulante (lo que claramente le inspiró a escribir relatos como Baby HP)hasta dependiente de en tiendas de abarrotes. Arreola nunca negó sus orígenes pueblerinos, y su pueblo natal y su gente fueron de gran influencia para su percepción de la vida y , en parte, para su obra.

El tiempo que le dedicó a los múltiples oficios en que se desempeñó no le impidió cultivar la literatura en piezas teatrales bajo la guía del director Fernando Wagner. En 1964 viajó a Francia, donde trabó amistad con el actor Luis Jouvet, a decir del mismo Arreola en su prólogo titulado Memoria y olvido,"el hombre que cambió su vida".

En la década de 1950 fundó la revistar Mester y editó la colección de libros Los presentes, en la que aparecieron obras de varios autores que él impulsó. También dirigió talleres literarios que lo convertirían en el padre espiritual de varias generaciones de cuentistas. A lo largo de su carrera se hizo merecedor de diversos reconocimientos importantes , entre ellos el premio Xavier Villaurrutia, el Nacional de Lingüística y literatura y el Alfonso Reyes.

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De fábula

"A los animales que hemos vuelto
nuestros esclavos, no nos gusta
considerarlos nuestro iguales".

Charles Darwin


Uno de los más reconocidos de Juan José Arreola es Bestiario, libro que ha sufrido grandes transformaciones, con la inclusión de nuevos animales, el estar incluido en el Confabulario total, y que finalmente la editorial Joaquín Mortiz compone de la siguiente manera: Bestiario, Cantos de mal dolor, Prosodia y Aproximaciones. Cuatro pequeños libros bajo el título del libro del primero de ellos presentado. Nos concentraremos por el momento en éste.

En la literatura del medioevo, "un bestiario era la colección de relatos, descripciones e imágenes de animales reales o fantásticos". Consistían estos textos en una mezcla de "detalles precisos de la historia natural de las especies con cautivantes y fantasmagóricas crónicas sobre su comportamiento." (Cupul,2008:247), cumplían con el objetivo de actuar como metáforas para la instrucción religiosa, moral y, en muchas ocasiones, de preceptos políticos.

En Occidente el simbolismo animalístico comienza desde el siglo II d.C. con el Fisiólogo de Aristóteles, "la mejor de las compilaciones de interpretaciones alegóricas de naturaleza animal y vegetal, y base de lo que serían después los bestiarios medievales" (Schulz-Cruz,1999:247), este interés por los animales, sus características y comportamientos continua con los estudios de ciencia natural de Darwin y Linneo. Posteriormente en Hispanoamérica, los conquistadores españoles comenzaron con una incipiente muestra de bestiarios en cartas de relación y diarios de viaje, donde describirían a sus superiores las características de la fauna recién descubierta. Schulz- Cruz dice:

"[... ]por ejemplo, Fernández de Oviedo en Historia general y natural se detiene ante el espectáculo de los peces voladores y reflexiona sobre la vida y la muerte (Paley 19-21). De aquí en adelante —y saltándose varios siglos— son innumerables las obras literarias que de una manera u otra hacen uso de figuras de animales, ya sea para establecer comparaciones o renovar mitos, fábulas, tradiciones, leyendas."(Schulz-Cruz,1999:248) .

El Bestiario espiritual de Paul Claudel fue la fuente inspiradora que llevo a Arreola a escribir su propio Bestiario "resumen en el suyo la idea de todos los bestiarios que se han escrito"(Carballo,2003:462), aunque sus primeros animales (El sapo , Insectíada, Topos) fueron publicados antes del bestiario de Claudel. Respecto a su fascinación con los animales Arreola narra en las entrevista realizadas por Fernando del Paso:

"En los animales aparecemos caricaturizados, y la caricatura es una de las formas artísticas que más nos ayudan a conocernos"(del Paso,1996:48)

Este libro (el Bestiario), compuesto por micro textos, nos recuerda a las fábulas de Esopo, La fontaine, Iriarte y más adelante las muy irónicas narraciones de Samaniego, quienes utilizaban la figura de determinado animal para presentar las características y debilidades morales del ser humano con la finalidad de adoctrinar, dejar un enseñaza o moraleja.

Arreola aunque parte de la misma premisa de los fabulistas, no busca moralizar, solo identifica y presenta comportamientos humanos en los animales. Carballo habla de la fábula como proveedora de enseñaza, y la enseñanza en la literatura mexicana despunta desde los textos de Fernández de Lizardi y la picaresca, pero admite que en el caso de Arreola adopta la tradición pero dice los siguiente:

"no se aproxima a la cátedra ni al sermón , no da recetas infalibles ni infunde "correctas" maneras de comportarse, simplemente pone ejemplos personales".(Carballo, 2003:422)

Arreola es simplemente el maestro de ceremonias que en el circo presenta a los animales, y nosotros los espectadores observamos horrorizados -la mayoría de las veces- las similitudes que quizá antes no habíamos notado. Así pues el autor pinta en estos textos al ser humano, en busca de un autoconocimiento. En esto punto vemos presente la influencia de sus lecturas de Freud, Adler y Jung, estudiosos del psicoanálisis, en su obra. Es evidente que las reflexiones de Arreola van un paso más allá que las del fabulista griego, en el caso del tema del mono, que ambos comparten, el tratamiento que da a los animales es distinto la que daban los antiguos fabulistas, pero como él mismo afirma "en el fondo las fábulas clásicas y los apólogos modernos están cortados con el mismo patrón: unas y otros se preocupan por aclarar el paso del hombre sobre la tierra"(del Paso,1996:48) .

Otra característica importante en la obra de Arreola es la referencialidad y la intertextualidad, claramente presente en las narraciones breves, elementos fundamentales en las microficciones, generalmente suelen basarse en textos muy reconocidos, sobre todos los que conforman la tradición oral: "el que sacó de la leonera el guante de Doña Juana; Don Quijote que mantiene a raya dos fieras con pura grandeza de alma; Androcles sereno y sin retórica (el león ya no se acordaba de la espina) los mártires cristianos que se metieron por la fuerza en las fauces hambrientas [...]"(Arreola,2004:20). Se nos presenta un gran conocimiento y cultura por parte del autor con esas referencias literarias, históricas y religiosas.

En el bestiario se presentan los animales caracterizados por su hermosura pero rompiendo con los modelos clásicos de belleza, encuentra perfecta a la foca es en medio de su blandura musculosa, es absolutamente perfecta" (del Paso,1996:48) y así lo proyecta en Las focas describiéndolas como "con probabilidades de pez, de reptil ,de ave y de cuadrúpedo". Se resalta la belleza que pueden ser considerados como "no estéticos" como los patos , que aunque presuntuosos, a parecer de arreola son perfectos y "parecen acabados a mano"(Arreola,1999:48), y contrapone la figura del cisne, animal siempre ensalzado por su belleza, representante de los modernistas, considerada siempre por la tradición sinónimo de elegancia. Arreola resalta esta contraposición ya desarrollada por Christian Andersen con su historia del patito feo.

Esopo presenta el caso del mono torpe que por intentar realizar una actividad que no ha estudiado ni practicado antes, cae en una trampa. Sin embargo, se nos presenta un mono mas inteligente que los humanos , ya que es precisamente su falta de inteligencia lo que lo mantiene en una vida sencilla y de placer, a diferencia del hombre que por sus conocimientos siempre aspira a más. "Los monos decidieron acerca de u destino oponiéndose a la tentación de ser hombres. No cayeron en la empresa racional y siguen todavía en el paraíso" (Arreola,2004:42. Entonces ¿quién es el tonto?, el mono ha sido siempre como un animal muy temido por el ser humano, por su similitud por su forma antropoide y ser nuestros parientes más directos e incluso por las ideas de considerar a estos (los primates) como seres humanos no evolucionados.

En el caso de los leones, Arreola no les otorga, como lo hace Esopo, la bondad y humildad del felino, al contrario lo presenta, posiblemente, como el más pasional de los animales de la selva y de los tigres afirma que "si llegan a distraerse y arañan, son capaces de mondar a cualquier esqueleto de toda carne superflua." (Arreola, 2004: 20).

Un tema importante en este bestiario es el de la mujer, y ha sido considerado por muchos lectores como misógino, desde el principio, en el breve prólogo, presenta a la mujer como "la prójima que se transforma a tu lado, y con pijama de vaca se pone a rumiar interminablemente los bolos pastosos de la rutina doméstica"(Op cit:9), de momento puede parecer un golpe hacia la mujer, pero visto desde otra perspectiva, podemos considerar más bien una crítica no a la mujer per se, sino la mujer que se ajusta al estereotipo, la que ha sido relegada casi por gusto propio a las labores domésticas y que no se levanta cual doña Florinda con bata y tubos en la cabeza a prepararle el desayuno al marido por la mañana.

En Insectíada él mismo afirma en la entrevista que da a Emmanuel Carballo, que la mantis religiosa ejemplifica "esa actitud natural de toda mujer que consiste en absorber al hombre"(Carballo,2003:446), explica en la misma entrevista que la mujer siente un vacío que es llenado cuando el hombre es "aniquilado". Hasta este momento , se puede hacer una lectura misógina respecto a este texto, ciertamente arreola considera a la mujer una devoradora, la presenta como un ser vacío y hasta cierto punto malévolo. Pero el texto topos podemos observar otro aspecto.

Para Arreola la mujer "es la trampa de carne y está hecha para capturar al espíritu"(Op cit:450), es el "agujero donde uno se mete o cae fatalmente"(Op. cit:450), En este momento Carballo interpreta el cuento Topos y se pregunta si Arreola acaso quiso relacionar los agujeros de los topos con el sexo de la mujer, y Arreola dice que acaso pudo ser así sin él haberlo advertido antes y que podría ser considerada a la cueva como el sexo femenino y el topo como el sexo masculino. Si bien puede ser interpretada esta analogía como un sentimiento de desprecio a la mujer, también puede ser interpretada como un sentimiento de miedo hacia el sexo femenino

Es claro en este momento el porqué se ha calificado a Arreola como cosmopolita, al menos en estas narraciones no vemos presente el problema del mexicano, ni el indigenismo. El tema, al igual que las fábulas griegas, son más de carácter universal y atemporal. Es mucho más reflexivo y existencialista. Estos micro textos son breves ensayos, donde se expone en corto espacio toda una ideología, acerca de la naturaleza del ser humano.

Haciendo a un lado, la humanización de los animales descritos, también observamos un interés por la forma y el funcionamiento del cuerpo animal, que se convierte casi en una maquinización, define al elefante como "el último modelo terrestre de maquinaria pesada" (Arreola,2004:25), y en textos como La jirafa "hubo que resolver para ellas algunos problemas biológicos que más parecen de ingeniería y mecánica".(Op. cit:31). Sin mencionarlo explícitamente arreola se maravilla por la armonía de la naturaleza, que alarga el cuello de la jirafa para alcanzar su alimento, que prepara el rinoceronte con una piel dura para resistir los golpes y embestidas de sus semejantes, a las focas para mantener la humedad, entre tantas otras características que poseen los diversos integrantes del reino animal.



Ana Cruces Gómez





Bibliografía


Arreola, Juan José. Bestiario. Joaquín Mortiz. México,2004.

Carballo, Emmanuel. Protagonistas de la literatura mexicana. Porrúa. México, 2003.

Cupul Magaña, Fabio Germán. Bestiarios: manuales de zoología fantástica. Revista "Algarabía" no.45 http://www.algarabia.com/45/tema2.html Consultado el 5 de diciembre del 2009.

Del paso, Fernando. Memoria y olvido. Vida de Juan José Arreola. México 1996.

Schulz-Cruz, Bernard. Cuatro bestiarios, Cuatro visiones: Borges, Arreola, Neruda y Guillén en revista "Anales de literatura hispanoamericana" vol. 21, 1999. http://revistas.ucm.es/fll/02104547/articulos/ALHI9292110247A.PDF Consultado el 5 de diciembre del 2009.



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