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martes, 8 de junio de 2010

JUAN JOSÉ ARREOLA: EL MAESTRO DE CEREMONIAS



De su vida



De origen humilde y "autodidacto"(como él mismo se nombraba), estudió sólo hasta el cuarto año de primaria, se vio obligado, desde muy joven, a ejercer los más variados oficios, desde vendedor ambulante (lo que claramente le inspiró a escribir relatos como Baby HP)hasta dependiente de en tiendas de abarrotes. Arreola nunca negó sus orígenes pueblerinos, y su pueblo natal y su gente fueron de gran influencia para su percepción de la vida y , en parte, para su obra.

El tiempo que le dedicó a los múltiples oficios en que se desempeñó no le impidió cultivar la literatura en piezas teatrales bajo la guía del director Fernando Wagner. En 1964 viajó a Francia, donde trabó amistad con el actor Luis Jouvet, a decir del mismo Arreola en su prólogo titulado Memoria y olvido,"el hombre que cambió su vida".

En la década de 1950 fundó la revistar Mester y editó la colección de libros Los presentes, en la que aparecieron obras de varios autores que él impulsó. También dirigió talleres literarios que lo convertirían en el padre espiritual de varias generaciones de cuentistas. A lo largo de su carrera se hizo merecedor de diversos reconocimientos importantes , entre ellos el premio Xavier Villaurrutia, el Nacional de Lingüística y literatura y el Alfonso Reyes.

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De fábula

"A los animales que hemos vuelto
nuestros esclavos, no nos gusta
considerarlos nuestro iguales".

Charles Darwin


Uno de los más reconocidos de Juan José Arreola es Bestiario, libro que ha sufrido grandes transformaciones, con la inclusión de nuevos animales, el estar incluido en el Confabulario total, y que finalmente la editorial Joaquín Mortiz compone de la siguiente manera: Bestiario, Cantos de mal dolor, Prosodia y Aproximaciones. Cuatro pequeños libros bajo el título del libro del primero de ellos presentado. Nos concentraremos por el momento en éste.

En la literatura del medioevo, "un bestiario era la colección de relatos, descripciones e imágenes de animales reales o fantásticos". Consistían estos textos en una mezcla de "detalles precisos de la historia natural de las especies con cautivantes y fantasmagóricas crónicas sobre su comportamiento." (Cupul,2008:247), cumplían con el objetivo de actuar como metáforas para la instrucción religiosa, moral y, en muchas ocasiones, de preceptos políticos.

En Occidente el simbolismo animalístico comienza desde el siglo II d.C. con el Fisiólogo de Aristóteles, "la mejor de las compilaciones de interpretaciones alegóricas de naturaleza animal y vegetal, y base de lo que serían después los bestiarios medievales" (Schulz-Cruz,1999:247), este interés por los animales, sus características y comportamientos continua con los estudios de ciencia natural de Darwin y Linneo. Posteriormente en Hispanoamérica, los conquistadores españoles comenzaron con una incipiente muestra de bestiarios en cartas de relación y diarios de viaje, donde describirían a sus superiores las características de la fauna recién descubierta. Schulz- Cruz dice:

"[... ]por ejemplo, Fernández de Oviedo en Historia general y natural se detiene ante el espectáculo de los peces voladores y reflexiona sobre la vida y la muerte (Paley 19-21). De aquí en adelante —y saltándose varios siglos— son innumerables las obras literarias que de una manera u otra hacen uso de figuras de animales, ya sea para establecer comparaciones o renovar mitos, fábulas, tradiciones, leyendas."(Schulz-Cruz,1999:248) .

El Bestiario espiritual de Paul Claudel fue la fuente inspiradora que llevo a Arreola a escribir su propio Bestiario "resumen en el suyo la idea de todos los bestiarios que se han escrito"(Carballo,2003:462), aunque sus primeros animales (El sapo , Insectíada, Topos) fueron publicados antes del bestiario de Claudel. Respecto a su fascinación con los animales Arreola narra en las entrevista realizadas por Fernando del Paso:

"En los animales aparecemos caricaturizados, y la caricatura es una de las formas artísticas que más nos ayudan a conocernos"(del Paso,1996:48)

Este libro (el Bestiario), compuesto por micro textos, nos recuerda a las fábulas de Esopo, La fontaine, Iriarte y más adelante las muy irónicas narraciones de Samaniego, quienes utilizaban la figura de determinado animal para presentar las características y debilidades morales del ser humano con la finalidad de adoctrinar, dejar un enseñaza o moraleja.

Arreola aunque parte de la misma premisa de los fabulistas, no busca moralizar, solo identifica y presenta comportamientos humanos en los animales. Carballo habla de la fábula como proveedora de enseñaza, y la enseñanza en la literatura mexicana despunta desde los textos de Fernández de Lizardi y la picaresca, pero admite que en el caso de Arreola adopta la tradición pero dice los siguiente:

"no se aproxima a la cátedra ni al sermón , no da recetas infalibles ni infunde "correctas" maneras de comportarse, simplemente pone ejemplos personales".(Carballo, 2003:422)

Arreola es simplemente el maestro de ceremonias que en el circo presenta a los animales, y nosotros los espectadores observamos horrorizados -la mayoría de las veces- las similitudes que quizá antes no habíamos notado. Así pues el autor pinta en estos textos al ser humano, en busca de un autoconocimiento. En esto punto vemos presente la influencia de sus lecturas de Freud, Adler y Jung, estudiosos del psicoanálisis, en su obra. Es evidente que las reflexiones de Arreola van un paso más allá que las del fabulista griego, en el caso del tema del mono, que ambos comparten, el tratamiento que da a los animales es distinto la que daban los antiguos fabulistas, pero como él mismo afirma "en el fondo las fábulas clásicas y los apólogos modernos están cortados con el mismo patrón: unas y otros se preocupan por aclarar el paso del hombre sobre la tierra"(del Paso,1996:48) .

Otra característica importante en la obra de Arreola es la referencialidad y la intertextualidad, claramente presente en las narraciones breves, elementos fundamentales en las microficciones, generalmente suelen basarse en textos muy reconocidos, sobre todos los que conforman la tradición oral: "el que sacó de la leonera el guante de Doña Juana; Don Quijote que mantiene a raya dos fieras con pura grandeza de alma; Androcles sereno y sin retórica (el león ya no se acordaba de la espina) los mártires cristianos que se metieron por la fuerza en las fauces hambrientas [...]"(Arreola,2004:20). Se nos presenta un gran conocimiento y cultura por parte del autor con esas referencias literarias, históricas y religiosas.

En el bestiario se presentan los animales caracterizados por su hermosura pero rompiendo con los modelos clásicos de belleza, encuentra perfecta a la foca es en medio de su blandura musculosa, es absolutamente perfecta" (del Paso,1996:48) y así lo proyecta en Las focas describiéndolas como "con probabilidades de pez, de reptil ,de ave y de cuadrúpedo". Se resalta la belleza que pueden ser considerados como "no estéticos" como los patos , que aunque presuntuosos, a parecer de arreola son perfectos y "parecen acabados a mano"(Arreola,1999:48), y contrapone la figura del cisne, animal siempre ensalzado por su belleza, representante de los modernistas, considerada siempre por la tradición sinónimo de elegancia. Arreola resalta esta contraposición ya desarrollada por Christian Andersen con su historia del patito feo.

Esopo presenta el caso del mono torpe que por intentar realizar una actividad que no ha estudiado ni practicado antes, cae en una trampa. Sin embargo, se nos presenta un mono mas inteligente que los humanos , ya que es precisamente su falta de inteligencia lo que lo mantiene en una vida sencilla y de placer, a diferencia del hombre que por sus conocimientos siempre aspira a más. "Los monos decidieron acerca de u destino oponiéndose a la tentación de ser hombres. No cayeron en la empresa racional y siguen todavía en el paraíso" (Arreola,2004:42. Entonces ¿quién es el tonto?, el mono ha sido siempre como un animal muy temido por el ser humano, por su similitud por su forma antropoide y ser nuestros parientes más directos e incluso por las ideas de considerar a estos (los primates) como seres humanos no evolucionados.

En el caso de los leones, Arreola no les otorga, como lo hace Esopo, la bondad y humildad del felino, al contrario lo presenta, posiblemente, como el más pasional de los animales de la selva y de los tigres afirma que "si llegan a distraerse y arañan, son capaces de mondar a cualquier esqueleto de toda carne superflua." (Arreola, 2004: 20).

Un tema importante en este bestiario es el de la mujer, y ha sido considerado por muchos lectores como misógino, desde el principio, en el breve prólogo, presenta a la mujer como "la prójima que se transforma a tu lado, y con pijama de vaca se pone a rumiar interminablemente los bolos pastosos de la rutina doméstica"(Op cit:9), de momento puede parecer un golpe hacia la mujer, pero visto desde otra perspectiva, podemos considerar más bien una crítica no a la mujer per se, sino la mujer que se ajusta al estereotipo, la que ha sido relegada casi por gusto propio a las labores domésticas y que no se levanta cual doña Florinda con bata y tubos en la cabeza a prepararle el desayuno al marido por la mañana.

En Insectíada él mismo afirma en la entrevista que da a Emmanuel Carballo, que la mantis religiosa ejemplifica "esa actitud natural de toda mujer que consiste en absorber al hombre"(Carballo,2003:446), explica en la misma entrevista que la mujer siente un vacío que es llenado cuando el hombre es "aniquilado". Hasta este momento , se puede hacer una lectura misógina respecto a este texto, ciertamente arreola considera a la mujer una devoradora, la presenta como un ser vacío y hasta cierto punto malévolo. Pero el texto topos podemos observar otro aspecto.

Para Arreola la mujer "es la trampa de carne y está hecha para capturar al espíritu"(Op cit:450), es el "agujero donde uno se mete o cae fatalmente"(Op. cit:450), En este momento Carballo interpreta el cuento Topos y se pregunta si Arreola acaso quiso relacionar los agujeros de los topos con el sexo de la mujer, y Arreola dice que acaso pudo ser así sin él haberlo advertido antes y que podría ser considerada a la cueva como el sexo femenino y el topo como el sexo masculino. Si bien puede ser interpretada esta analogía como un sentimiento de desprecio a la mujer, también puede ser interpretada como un sentimiento de miedo hacia el sexo femenino

Es claro en este momento el porqué se ha calificado a Arreola como cosmopolita, al menos en estas narraciones no vemos presente el problema del mexicano, ni el indigenismo. El tema, al igual que las fábulas griegas, son más de carácter universal y atemporal. Es mucho más reflexivo y existencialista. Estos micro textos son breves ensayos, donde se expone en corto espacio toda una ideología, acerca de la naturaleza del ser humano.

Haciendo a un lado, la humanización de los animales descritos, también observamos un interés por la forma y el funcionamiento del cuerpo animal, que se convierte casi en una maquinización, define al elefante como "el último modelo terrestre de maquinaria pesada" (Arreola,2004:25), y en textos como La jirafa "hubo que resolver para ellas algunos problemas biológicos que más parecen de ingeniería y mecánica".(Op. cit:31). Sin mencionarlo explícitamente arreola se maravilla por la armonía de la naturaleza, que alarga el cuello de la jirafa para alcanzar su alimento, que prepara el rinoceronte con una piel dura para resistir los golpes y embestidas de sus semejantes, a las focas para mantener la humedad, entre tantas otras características que poseen los diversos integrantes del reino animal.



Ana Cruces Gómez





Bibliografía


Arreola, Juan José. Bestiario. Joaquín Mortiz. México,2004.

Carballo, Emmanuel. Protagonistas de la literatura mexicana. Porrúa. México, 2003.

Cupul Magaña, Fabio Germán. Bestiarios: manuales de zoología fantástica. Revista "Algarabía" no.45 http://www.algarabia.com/45/tema2.html Consultado el 5 de diciembre del 2009.

Del paso, Fernando. Memoria y olvido. Vida de Juan José Arreola. México 1996.

Schulz-Cruz, Bernard. Cuatro bestiarios, Cuatro visiones: Borges, Arreola, Neruda y Guillén en revista "Anales de literatura hispanoamericana" vol. 21, 1999. http://revistas.ucm.es/fll/02104547/articulos/ALHI9292110247A.PDF Consultado el 5 de diciembre del 2009.



martes, 18 de mayo de 2010

La presencia de la figura del gato en el cuento latinoamericano del siglo XX. El gato como espejo y compañía



El Gato es una figura mística que ha acompañada al hombre, y a la literatura casi desde el inicio de los tiempos, pero ¿por qué? La incorporación del gato a la vida del hombre del siglo XX surge de la necesidad de llenar el espacio vacío, la necesidad de sentirse acompañado, y también sentirse reflejado. El hombre se refleja en el animal. El gato es representación de sus miedos y deseos.

Cuando el prehistórico Homo Sapiens tuvo vida espiritual comenzó a sentirse pequeño y solo ante la inmensidad del universo que lo rodeaba. Sabemos que entonces el hombre dio el nombre de dioses a las poderosas fuerzas naturales que se desprendían de éste mundo. Otra vía que esta espiritualidad tomó fue hacia aquellos seres, que aunque no compartían su género ni especie, sí compartían el mismo mundo, unas veces acompañándolo, guiándolo o aún enfrentándose a él. Entonces erigió los tótems animales para inmortalizar sus imágenes.

En el caso particular de nuestro tema podría decirse que relación entre el hombre y el gato se originó hace más de seis mil años en el Antiguo Egipto, cuando se le confirió un importantísimo papel, todos los gatos en el Imperio eran propiedad del faraón. Continuando con el politeísmo heredado del neolítico, Bastet era la diosa egipcia con cabeza de gato. A ella todos los años, el 31 de octubre se le celebraba un festival en su honor.
Sin embargo, más allá del carácter sacro que los faraones les daban, el pueblo egipcio creía que los gatos traían buena suerte al hogar donde habitaban.
Llamados miu desde entonces por el sonido de su maullido, eran merecedores de los mejores cuidados y cuando morían en la casa, los miembros de la familia se rapaban las cejas en señal de luto. Y paradójicamente, en contraposición a las supercherías populares de la actualidad, los más apreciados eran los gatos negros.

A la llegada del cristianismo lo pagano quedó prohibido y lo misterioso se convirtió en maligno. Al gato no le fue muy bien en esta inquisitiva contienda y el hombre del medioevo lo asoció con la brujería. Sin embargo, la literatura muchos testimonios de que el papel del gato no se reducía a la de accesorio en aquelarres y autos de fe, por nombrar algunas obras, se le menciona en Perceval, El evangelio de la Ruecas y El bestiario de Aberdeem. En el otro lado de la Europa medieval, se gestaba el Islam, donde se sabe que el gato retornó a su lugar de compañero del hombre. El mismo profeta Mahoma relata que tenía tanto cariño a su gato Muezza que en una ocasión que el felino se durmió sobre su amplia manga, prefirió cortarla antes de despertarlo. En el Hadith (libro de los dichos del profeta) sugiere a todos los musulmanes cuidar de los gatos.

Más tarde en occidente Charles Perrault escribió el texto más conocido de este felino y que forma parte de la infancia de millones de niños: El gato con botas. Basado en escritores venecianos y napolitanos del siglo XVI describe a este cazador de ratones imprescindible en la Europa asolada por las ratas y la peste, como el errante compañero de aventuras. Más tarde sería la ineludible compañía de pícaros y pilluelos en el Siglo de Oro español, y vagabundearía en el Oliver Twist de Dickens. Aún en el psicodélico viaje de una niña perdida en lo que pudiera ser un atemorizante país de las maravillas, un gato es a la vez guía y compañero, no obstante su cínica sonrisa.

La llegada del psicoanálisis de Freud , no deja de ser parte de nuestro tema. El padre del psicoanálisis en su Introducción al narcisismo (1914) manifiesta una comparación: “el placer del hombre reside en buena parte en su narcisismo, en su complacencia consigo mismo y en su inaccesibilidad, lo mismo que el de ciertos animales que no parecen hacer caso de nosotros, como los gatos y algunos grandes carniceros” cierro cita. Y así comienza a quedar manifiesta esta parte donde el hombre se identifica más con el gato que con otro animal doméstico. El alter ego de Byron se llamaba Beppo, Baudelaire los tenía a montones corriendo entre sus papeles. No sé con certeza si fue García Lorca quién lo puso por primera vez en el pedestal de las letras hispánicas con su Canción novísima de los gatos. Borges, Cortazar, Neruda, es difícil encontrar en las letras hispánicas a un autor que no haya tenido uno o varios de estos fieles compañeros.
Sin embargo no se pretende explicar la relación entre el literato y el gato, sino como el literato refleja en sus cuentos el significado de la compañía del gato para el hombre común, particularmente para el hombre común que habita en nuestra América latina y en nuestra sociedad actual (o contemporánea).

Seleccioné tres cuentos cortos de sendos autores latinoamericanos que aunque tienen en común la presencia del gato el tratamiento que se da a él, respecto a su relación con el hombre, es diferente.

El Gato del escritor argentino H. A. Murena es un cuento donde, como consecuencia de un amor fallido, un hombre se encierra en su casa y va adquiriendo el comportamiento del gato que azarosamente llega el día en que comienza su tristeza. En él se va describiendo cómo el hombre incorpora a su vida las actitudes del gato. Lo fascinante del cuento es que, con la pretensión de ser literatura fantástica (con la sugerencia que al final el hombre se transforma en el gato), va dejando entrever que en la realidad existen actitudes entre el hombre y el felino que pueden ser equiparadas.

Lord Chichester lleva por título el cuento del escritor uruguayo Eduardo Galeano, que es el segundo de los libros con que pretendemos sustentar esa relación simbiótica con el más doméstico de los felinos. Este gato que ha perdido un ojo en batalla por el amor de la gata Milonga viene a ser adoptado por el matrimonio de Juan y Raquel. Y una noche los hace salir de la habitación con lastimeros maullidos y sin razón aparente minutos después el techo de la habitación ya vacía se desploma. Como un lugar ya común en otros autores como Allan Poe y Lovecraft, el misticismo de gato aflora en este cuento latinoamericano, pero con una mística bondadosa que se aleja de la mefistofélica imagen medieval. Expresa con su misteriosa actuación la solidaridad que le profesa a quién le da asilo y calor.

El tercer cuento se titula Un gato en el hambre del escritor mexicano Edmundo Valadés, y manifiesta con solidez el carácter de compañero del gato. La historia se recrea en un barrio pobre de la ciudad de México, y en él se retrata socialmente a la familia formada por una pareja de viejos viviendo con el único hijo quien por falta de preparación no consigue trabajo. Dentro de la narración, que describe la inhumana vida que la pobreza les deja, aparece "el Chato", el gato que llega para ser el refugio emocional del padre cada vez que se acurruca en su regazo. El desenlace narra la aparente solución cuando el hijo consigue trabajo y llega deseoso de ver la cara de felicidad del padre al darle la noticia de que ya no pasarán apuros económicos. En vez de eso, al oír la noticia, el padre susurra con una inmensa mirada de tristeza que el Chato no aparecía; el hijo lo había espantado a escobazos días antes. El hijo comprende entonces, que le había quitado al padre lo único que le daba fuerza para vivir sus miserables días y el amor de ese gato parece aún más importante que el bienestar económico.
Este cuento adapta la idiosincrasia del latino a soportar la adversidad material, pero no así, la emocional. Y es en la figura del gato en la que el autor pone toda la esperanza perdida en sus congéneres.

Estos tres escritores latinoamericanos tratan en sus textos diversos temas y distintos marcos de referencia sociocultural, pero en esta ocasión reúnen un elemento en común: el gato. Observado desde diferentes perspectivas, el gato que surge como un reflejo de sí mismo en el primer texto; como signo de misticismo demostrando su solidaridad en el relato de Galeano; y finalmente, el gato como compañero y amigo del hombre, en el último cuento.

Individualistas, territoriales, narcisistas, misteriosos, perceptivos, los gatos, han sido el centro de inspiración de muchos escritores que valiéndose de ellos y de sus virtudes, consiguen transmitir misterio, intriga y suspenso a la literatura.

Y usando la filosofía de que Dios no existe sin el hombre que lo inventó; el gato no sería el gato sin el valor que el hombre le ha conferido. El hombre lo eligió, desde luego como consecuencia de sus peculiares cualidades o características. Lo eligió de nuevo como antes, para ser su compañero, para llenar ese vacío que sus congéneres le han dejado. Encuentra en el gato el perfecto instrumento para compartir su soledad (física o emocional).

Por eso afirmo, que con la ayuda de la literatura, se demuestra que la presencia del gato en la vida del hombre ha sido el resultado de su necesidad de llenar estas soledades con su presencia.


Ana Cruces






Fuentes bibliográficas:

BORGES, Jorge Luis, Et. Al: Antología de la literatura fantástica. Editorial Sudamericana SA, Colección Debolsillo, Buenos Aires, 2008, Págs. 280-283.

FREUD, Sigmund: Introducción al narcisismo. Editorial Grijalvo, México, 1994, Págs. 84- 85.

GALEANO, Eduardo: Bocas del tiempo. Siglo XXI Editores, SA de CV, México, 2004, Pág. 45.

VALADÉS, Edmundo: La muerte tiene permiso. Fondo de Cultura Económica, México, 2004, Págs. 54-57

Fuentes virtuales:

Fragmentos de Historia de Herodoto www.scribd.com/doc/47525/Fragmentos-Historia-Herodoto

martes, 27 de abril de 2010

Microcuento: reescritura y parodia




Actualmente el acelerado ritmo de vida, donde siempre se tiene prisa y algo qué hacer nos orilla a modificar las formas de entretenimiento y las fuentes de conocimiento, el público lector exige contenido en una corta extensión de espacio lo que se traduce en corta extensión de tiempo de lectura. Esta es una de las razones por las cual el microcuento ha tenido recientemente cada vez más mayor aceptación entre los lectores.
Para no aburrir e intentando seguir la “corriente micro” haremos una breve revisión por algunos aspectos del microcuento que me parece particularmente interesante la presencia de la reescritura y la parodia.

Nos puede parecer que el tema la aparición de microcuento es reciente, sin embargo no lo es tanto, la aparición oficial del microrrelato en la literatura hispánica se remonta a las primeras décadas de siglo XX, pero es desde hace más de cincuenta años aproximadamente que podemos encontrar obras de ciertos autores que cumplen con los requisitos para ser considerados oficialmente microcuentos. De los años iniciales del microcuento podemos decir que se conocía el objeto pero no el concepto y existía cierta confusión de estos textos con poemas en prosa o aforismos.

Encontramos al microcuento formar parte de un general que es la mini ficción (ficción, cuento o relato) en él se manifiestan dos componentes: lo micro o mini, que hace referencia a su extensión, y la ficción que hace referencia a su naturaleza. El lector está advertido, sabe que esta ficción puede contener una intención realista pero ante todo no podrá esperar una realidad comprobable.

El microrelato toma forma oficial con la obra de Borges y Bioy Casares, Juan José Arreola y más tarde con Cortazar.
Para poder analizar los siguientes microcuentos es necesario antes establecer los requisitos necesarios para considerarlos como tal, el primero es su extensión que no debe exceder las 250 palabras, ni ser inferior a las 8, la segunda es que deben actuar simultáneamente la parte social, estética y psicológica.

Entre las características del microcuento y los elementos que pueden conformarlos llama mi atención de manera particular la reescritura o la parodia de un texto donde “el escritor se sitúa frente a un texto bien conocido- o frente al recuerdo de ese texto- y lo rescribe” (Lagmanovich, 2005: Pág. 26), generalmente suelen basarse en textos muy reconocidos, sobre todos los que se originaron de la tradición oral, como ejemplo tenemos dos microcuentos que son reescritura de la muy conocida la historia de la Cenicienta, hecha famosa por los hermanos Grimm. Rotger Neus y Estrella Burgos nos muestran respectivamente sus “versiones”:

"Ni colorín ni colorado"
Cenicienta, que no era rencorosa, perdonó a la madrastra y a sus dos hijas y comenzó a recibir las en Palacio. Las jóvenes no eran demasiado agraciadas, pero empezaron a tener mucha familiaridad con el príncipe, y pronto los tres se hacían bromas, jugueteaban. A partir de unos días de verano especialmente favorables al marasmo, ambas hermanas tenían con el príncipe una intimidad que despertaba murmuraciones entre la servidumbre. El otoño siguiente, la madrastra y sus hijas ya se habían instalado en Palacio. La madrastra acabó ejerciendo una dirección despótica en los asuntos domésticos. Tres años más tarde, la princesa Cenicienta hizo público su malestar y su propósito de divorciarse, lo que acarreo graves consecuencias políticas. Cuando le cortaron la cabeza al príncipe, Cenicienta hacía ya tiempo que vivía con su madrina, retirada en el País de las Maravillas. (2005, Pág. 89)

"El príncipe"
Poco después de la media noche el príncipe sale sigilosamente del castillo, mientras Cenicienta duerme profundamente. Con un afán incontrolable, el príncipe va en busca de la hermanastra de su esposa, aquella mujer cuyos enormes pies tanto le fascinan. (1988, Pág. 53)

La historia de la Cenicienta se reescribe, en ambas es engañada por el príncipe, y con este hecho rompe con la propuestas de vivir “felices para siempre”, al menos juntos. Esta reescritura le da un carácter novedoso y fresco a la historia principesca. Una de las ventajas de inspirar la reescritura con orígenes orales es la libertad de cambiar o dar un giro inesperado a la historia original. Y por supuesto al ser historias fácilmente reconocibles, suponen mayor facilidad para el lector, así como un aire divertido, pues no se esperaba ver a la princesa del cuento en semejante situación.
Por otra parte encontramos en la una reescritura de la Cenicienta que hace a su vez una referencia a la historia de “Alicia en el país dE las maravillas” de Lewis Carrol.

Por otra parte tenemos también la reescritura de la leyenda de Scherezada y “Las mil y una noches”. Presentamos tres de José Luis Zárate Herrera:


"Razones"
-Deberé eliminarla- decidió el sultán en la noche 1002- a pesar de que es muy bella, pero su insoportable cantaleta diaria de “te cuento un cuento”, con esa manía suya de dejar pendientes las historias en lo más interesante. Ademas, lo peor: a últimas fechas se repite. (1988:Pág. 54)

"Justicia"
-Después de todo, reflexionó el verdugo- Scherezada merece morir: ella inventó las telenovelas. (1988: Pág. 64)

"La queja"
Oh Dioses, me ofrecí por esposa del sultán, para salvar a las mujeres del reino de morir decapitadas después de una noche con él, que cree que en la variedad esta el gusto; y dedique años de mi vida a hilar fabulosas historias que lo distraerían hasta que acabara por amarme a mi y a nuestros hijos, pero, oh Dioses, ¿Por qué no me dijeron que el sultán es sordo? (1988: Pág. 95)

En estos microcuentos encontramos en común la parte “humana” de Scherezada , es decir, Scherezada como mujer, podemos observar claramente esto en la queja, pero también encontramos otros aspectos de los personajes, como el verdugo arrepentido que le da un giro actual y atemporal mencionando las telenovelas y a la vez hace una critica social. Encontramos también la perspectiva del sultán que planea matarla, observamos que la razón por que desea su muerte es que le aburren sus historias, ¿nos suena familiar esto? podríamos hacer una analogía de los hombres que piensa que las mujeres “calladitas se ven más bonitas”.

¿Qué es lo que hace interesante las reescrituras o parodias de un texto además de los elementos de los que ya hablamos anteriormente? Creo que son varios los aspectos, uno de ellos es que regularmente la reescritura o parodia supone una recreación de la actual realidad por medio de personajes tipo ya conocidos. Los pone en situaciones actuales que afectan la sociedad, como, por ejemplo, la infidelidad y el divorcio. Por otra parte también proyecta la ideología del hombre actual, los problemas a los que se enfrenta sus dudas y deseos, y finalmente hace una crítica a la sociedad, de manera tan sencilla y divertida que es fácil sacar un aprendizaje o moraleja de ellos, o al menos deja una idea flotando en nuestra mente, poniendo a trabajar así, nuestra capacidad de análisis.

Sea cual sea la razón, la realidad es que los microtextos proponen una alternativa al lector que no dispone de mucho tiempo, o no esta dispuesto a renunciar más que a unos cuantos minutos al día destinados a la lectura. Lo triste es que como un círculo vicioso, la no lectura de textos extensos presupondrá cada día tener un menor contexto o punto de referencia a un microtexto cuya característica primordial para su comprensión sea el conocimiento de la obra a la que se parodia. Como todo los microtextos tiene sus pros y costras pero como dicen siempre es mejor mirar el vaso medio lleno a medio vacío, lo positivo es que los textos micro podrían ser la salvación de la literatura de su extinción.

Ana Cruces Gómez






Bibliografía

Lagmanovich, David, 2005 “Antología del microrrelato hispánico”, Palencia: Menoscuarto Ediciones.

Neus, Rotger, et al, 2005, “Ni colorín ni colorado” tomado de Ciempiés: los microrelatos de quimera, Barcelona: Montesinos.

Burgos, Estrella, 1988, “El príncipe” publicado en la revista El Cuento, México: GV Editores.

Zárate, José Luis, 1988, “Razones”, publicado en la revista El Cuento, México: GV Editores.

Zárate, José Luis, 1988,“Justicia”, publicado en la revista El Cuento, México: GV Editores.

Zárate, José Luis, 1988, “La queja”, publicado en la revista El Cuento, México: GV Editores.